Hablemos de historia.

Hi ha una estoreta velleta... en el siglo XIX?

Las primeras noticias que tenemos de la participación infantil en la fiesta de las Fallas son del siglo xix.

Los niños del barrio, en un ambiente de festeta, desde finales de febrero o principios de marzo, iban recorriendo las casas y comercios del barrio recogiendo, muebles viejos, maderas y otros elementos inservibles.

Hacían su recorrido entonando el popular “Hi ha una estoreta velleta para la falla de San Josep?”

Principalmente los depositaban encima de una alfombra (estora) que iban arrastrando por las calles y plazas.

Lo recogido, lo guardaban en alguna de las casas o comercios del barrio de alguno de los falleros, hasta la noche del 17 al 18, la víspera de San José.

Entonces, si había una falla en el barrio, metían todo lo recogido dentro del catafalco, debajo de los ninots, y que, al anochecer, le incorporaban tracas de petardos para que pudiera arder como combustible en la cremà de la falla.

Si los niños no tenían falla, seguían con la tradición de quemarlos en una hoguera, que también abundaban en la Valencia del siglo XIX.

Este ritual de l’estoreta ya se nos relata por primera vez el viajero y escritor francés Laborde en 1805.

Algún periódico de mediados del siglo XIX, tachaba esta diversión infantil como impropio de una Ciudad inculta”, argumentando que los niños iban cantando a grito pelado, además de hacer polvo al arrastrar l’estoreta y a veces asustar a los caballos que conducían los carros.

Con ambos elementos, la canción popular y la estora, esta acción pasó a la historia como “Lo Cant de l’Estoreta”, perpetuado en forma de concurso por varias comisiones de la ciudad de Valencia y Torrent.